QUE HACEMOS LOS PEQUEÑOS

Creo que nadie puede poner en duda la lucha desigual que cada día libramos las empresas de distribución pequeñas y medianas frente a las multinacionales, que como David vs Goliat, eso sí, evitando la confrontación, luchamos sin descanso por conseguir y mantener nuestra cuota de mercado que nos permita subsistir y crecer. No cabe duda, que en tal situación nos vemos obligados, no sólo a no bajar la guardia, sino a innovar y reinventarnos cada día.

 

Desde la teoría económica de la empresa siempre nos han hablado de estrategias genéricas tales como Diferenciación, Liderazgo en costes y Especialización. Aunque creamos que recurrir a la teoría puede ser un paso poco adecuado para nuestra visión práctica de la gestión profesional del día a día, es importantísimo tenerla siempre en cuenta como índice y guía adaptada a nuestro caso para orientarnos eficazmente.

 

Evidentemente, el liderazgo en costes para nosotros no tiene mucho sentido por los volúmenes en los que nos movemos, sin embargo, la diferenciación es fundamental. En cuanto a la especialización puede ser una opción siempre y cuando queramos ocupar un nicho de mercado, que aunque cubierto, no lo está al cien por cien con la profundidad a la que nosotros llegaríamos ( como ejemplo podemos poner la pequeña tienda de bicicletas que podemos encontrarnos en nuestro barrio, dónde sólo va a ser posible encontrar aquellos artículos muy especializados que los profesionales del ciclismo buscan y que no van a encontrar en grandes superficies, ni en otras tiendas más genéricas ). La diferenciación en nuestro servicio al cliente es lo que marcará la diferencia entre el servicio personal y cálido a nuestro cliente frente al impersonal y templado ( como yo suelo llamarlo ) de las mayores superficies. Evidentemente algo debemos de tener y ofrecer que nos distinga de nuestra competencia para no sólo mantenernos como una de las empresas más valoradas como supermercado de cercanía por nuestros clientes, sino para consolidarnos en el sector de la distribución con un crecimiento considerable en los últimos años.

 

Desde mi perspectiva intento que mi equipo desarrolle y consolide dentro de esa diferenciación dos aspectos fundamentales:

 

  1. Un surtido amplio, profundo y óptimo de productos en nuestros establecimientos, que no sólo permiten a nuestros clientes realizar una compra de su cesta completa, sino que puede incluso decidir sobre un abanico de primeras marcas, compradas por todos nosotros de toda la vida, con la calidad que todos conocemos y aceptamos, que mejor se adecuan a sus gustos, exigencias y expectativas. No es el objetivo prioritario de nuestro equipo de ventas captar a un cliente «mercenario» que sólo tiene una motivación económica para comprar, queremos no sólo a ese cliente, ya que tenemos precios muy competitivos frente a la competencia, sino que queremos conservar y captar a ese perfil de cliente que exige y reclama productos de primeras marcas y de calidad extraordinaria que satisfacen sus deseos y exigencias de compra. Según los datos económicos que manejamos, gracias al efecto renta que se está produciendo en las familias, éstas están buscando y reclamando productos de primeras marcas y de calidad y están dejando para determinados productos de la cesta de la compra la marca blanca, como productos de limpieza, bazar, etc. Las familias actualmente no se fijan tanto en el precio como en el valor y la satisfacción, de garantía y calidad que le puede reportar una determinada primera marca.

 

  1. Atención al cliente. A colación del punto anterior ni que decir tiene que somos puros y duros profesionales del comercio, hasta tal punto que nuestros clientes nos solicitan y valoran muy positivamente nuestros consejos ante la elección de un producto. No se sienten «desamparados» en medio de una gran pasillo sin saber a quien preguntar para salvar su duda. Siempre estamos ahí cercanos y a disposición. Todo esto, en definitiva, lo que genera no es mas que facilitar la tarea de compra, aspecto fundamental en el día a día de todos aquellos que vamos siempre «a la carrera» realizando la compra a toda prisa por falta del tan preciado tiempo.

 

El tiempo que dedicamos a la adquisición de lo que va a ser nuestra materia prima para funcionar siempre va a ser el mínimo, triste contradicción, ya que deberíamos dedicarle mas atención y tiempo a lo q va a ser nuestra alimentación y comodidad del hogar. De esa realidad, nosotros como equipo de ventas aportamos un valor añadido a nuestros clientes ganándonos su confianza día tras día y compra tras compra, asesorando, tratando y sirviéndolos. Un ejemplo de ello son las secciones de un supermercado, donde la calidad y frescura de los productos tienen que estar al margen de toda duda. Ahí, si que son válidos y juegan un papel importantísimo los profesionales y el trabajo bien hecho. Ahí tenemos nuestra mayor valoración de nuestros clientes. No tiene sentido poner a disposición de nuestros clientes servicios que luego no son ni eficaces ni eficientes por no tener verdaderos profesionales en ellos (todos conocemos casos recientes de esta implantación en grandes empresas, que incluso van y vienen).

 

 

Como resumen, destacar que somos pequeños sí, pero sabemos cual es el sitio que debemos ocupar y como luchar día a día, con inteligencia. Nos defendemos de nuestro Goliat particular ofreciendo servicios a los que los demás no llegan, cercanía, calidez que no encuentran en grandes superficies, eso es lo que hace que seamos diferentes, que tengamos una estrategia de diferenciación bien marcada y valorada. Por eso la teoría siempre debe de estar presente como libro genérico de cabecera. La interpretación y aplicación a nuestro caso es nuestra.

 

Recibid un cordial saludo.AESPINARA. CUENTACONMARKETING.COM.